La sociedad de las escaleras

Un breve artículo en que intento dibujar un marco sobre las jerarquías en Tailandia, su importancia, procedencia y su funcionamiento en la práctica.

El Budismo presenta tradicionalmente vida como una ascensión constante. El objetivo en la vida es llegar a esa cima felizmente.

El Budismo presenta tradicionalmente vida como una ascensión constante. El objetivo en la vida es llegar a esa cima felizmente.

La anécdota introductoria

Hace unos años, en mi primer viaje a la playa conocí a una chica tomando una cerveza, y después de unos minutos hablando le pedí que jugara al billar conmigo.

– Perdona, pero tengo que preguntárselo a mi hermana mayor.

– Ah, creía que habías venido con amigos.

– Sí, es mi amiga, no es hermana “hermana”, pero tengo que pedirle permiso.

Así que me introdujo en el grupo y le comentó algo a su “hermana mayor”, que como he dicho no era hermana sino su amiga. Esta me examinó la cara con profundos ojos por unos segundos y me invitó a tomar algo después. Me interrogó suavemente durante media hora y finalmente nos permitió ir a jugar una partida al bar de enfrente. La chica, que acababa de terminar la carrera, me intentó explicar lo ocurrido. La “hermana mayor” tenía un año más que ella y tenía que consultar y respetar su opinión, así de simple. En el momento no entendí nada, o más bien no quise, era otro puzle cultural de esos que tanto encontraba, esos que pensaba que nunca entendería. Sin embargo con el tiempo he comprendido uno de los elementos más importantes de la cultura tailandesa: la presencia constante de una Gran Jerarquía Social.

Hermanos mayores y menores

En el nivel más básico, los (buenos) amigos (y no simples conocidos) se dividen en tres grupos;  -พีึ- “Phíi“: hermanos mayores, -น้อง- “Noóng”: hermanos menores y en tercer lugar un grupo neutral formado por personas nacidas en el mismo año (o que estudiaron en el mismo curso), estos no se designan de forma especial. Esta categorización por grupos es de vital importancia ya que en la mayoría de los casos decide el camino de la amistad. En la práctica, como “hermano menor” de algunos de mis amigos, he de ser ante todo respetuoso, educado y he de escuchar a mi “Phíi”. En teoría, le llenaré su vaso de agua si la necesita, brindaré con cuidado de que el borde de su vaso esté por encima del mío, no comeré hasta que se le haya servido, y en definitiva mostraré cierta sumisión. Con  mi “Noóng” en cambio he de aceptar cierta responsabilidad en mis palabras, comportarme sobriamente e intentar ser un buen ejemplo… Aunque por supuesto estas leyes son laxas y pueden no respetarse sin que suponga una falta grave, pues bien es sabido que “donde hay confianza… ni modales, ni etiqueta”. Por ello puedo divertirme y hacer bromas con ambos grupos y ser “yo” esencialmente sin olvidar en el fondo eso: un poquito de respeto por un lado y de responsabilidad por el otro.

Subamos un poco más

En un nivel más profundo, la jerarquía Sigue leyendo

Vivir el presente radicalmente

Filosofía sentada

El otro día, en “Suthawin“, uno de mis bares favoritos, una chica me preguntaba un tanto pesada el porqué del porqué del porqué de las diferencias entre europeos y tailandeses. Lo cierto es que no era el momento, pero me he animado a responder por aquí, y, quizás, la diferencia más importante entre nuestras culturas no sea otra que la percepción de la muerte. Y la vida claro está, de la que ésta es parte.

La vida occidental

Básicamente todos, cristianos o ateos, viven para lograr algo en la vida. La ambición ya sea económica, social, personal, intelectual u otra, es una parte indiscutible en nuestra forma de vida, o por lo menos, así lo he experimentado. Aunque no dogmáticamente, es algo que se deja ver bastante si vamos a lugares como la universidad. Una vida, una oportunidad, un momento para algo. Está bien visto usar el tiempo, y aunque en España también sabemos relajarnos bastante no les llegamos a la suela en esto. -¿Metas? de qué me hablas Yo vivo el camino, chaval.

La Reencarnación, la vida accidental.

No es igual jugar con vidas infinitas. No es necesario prestar tanta atención; si quieres, ni lo intentas, puedes caer por pereza. Algo así es lo que pasa aquí (simplificando). En esta vida quizás alcancemos el Nirvana o quizás no; no importa realmente mientras seamos buenos (nada de matar, robar, engañar a la pareja, mentir, tomar bebidas intoxicantes o drogas). Así pues cuando hace un año mi alumna X llegó tarde y se disculpó porque había estado con su madre, recientemente fallecida, yo me quedé sin palabras como buen tragedista de la muerte y ella, con indiferencia y suavesonrisa soltó -no pasa nada, estará bien-. Ella y el mundo, supongo. Cosas de la reencarnación… da mucha seguridad.

Toméselo con calma (foto: Arthit)

No confíes en el mañana

Carpe diem radical; ese es el objetivo. Respira, y vive en el relax extremo. Cuando los españoles me dicen, -¡Ostia! ¡Como nosotros!-, contesto explicando que un andaluz (esteriotipando de paso) sería tan serio y estresante aquí como un alemán para éste. Los rincones hasta los que se extiende esta diferencia son tantos como decisiones tiene una vida: no ponerse el casco o no pensar si no es extremadamente necesario (qué pereza…) son solo algunos ejemplos. También es ejemplo el ser capaz de vivir en absoluta tranquilidad ante las perspectivas más negativas (…ya hablaremos del presente de la política nacional).

Soy profesor de “universidad” : mis alumnos más ambiciosos son tres o cuatro en cada grupo; intentarán trabajar en alguna embajada; el resto estará bien con su negocio familiar: tienda o restaurante local y vivir con sus padres hasta la próxima. Muchas quieren ser azafatas: dicen que te permite viajar, tener experiencias y novios de diferentes lugares.

Institucionalmente

Ayuda que todo funcione desde esa visión relajada de la vida; no te preocupes que nadie te va a culpar. Vi a un policía intentar parar a un chico en moto, el chico, sin parar, le dijo que llevaba prisa y adiós. O hasta luego. Por supuesto el policía no reacciona, no importa. Es la cultura del “บ่เป็นหยัง” o bo pen ñan o no es nada. Es difícil expresar la idea sin que nos suene negativa; si uno se acostumbra a ir con la corriente, resulta una vida muy placentera, sin sobresaltos, sin problemas ni culpas. Los resultados no importan, no son más que el futuro. No todo es negativo; a mi amigo G. se le pinchó una rueda de la moto y, sin pedir ayuda, un hombre se le acercó y le señaló donde estaba el taller. Después se puso a empujar la moto con mi amigo mano a mano. Caminaron cerca de 800 metros. Cuando llegaron se dio la vuelta sin pedir nada a cambio, ni gracias; estaba contento consigo. No merece la pena no ayudar, cuando puedes sentirte bien.

Volviendo al comienzo, no pude comunircame satisfactoriamente con la chica del bar debido a su macarrónico inglés y a su borrachera; mi thai no llega a ese nivel. La hubiera aburrido de todos modos, está ahí para disfrutar: la próxima vez debo escapar ante semejante arrinconada con un cambio de tema .-¿Te gustan los gaticos?- Seguramente funcione.

Hace tiempo le pedí a un amigo que me dejara el coche para una cita. -Claro- dijo -la próxima vida a la una en punto- , lo que para mí no es del todo satisfactorio… conflicto cultural, choque de culturas…

Buda Tumbado. Kanchanaburi. (Foto: Athit)