Animismo, zombies y fanta de fresa.

Sa Pha Phum(s): casas de espíritus en Khao Yai.

Hace un par de años, en una de mis primeras semanas, una de mis alumnas llegó tarde, y, cuando le pregunte porqué, me dijo que lo sentía mucho, que la noche anterior no había dormido porque había un fantasma en su cuarto… Mi cara era un poema. Me enfadé, no podría aceptar ese tipo de excusa. Por otro lado, en repetidas ocasiones he tenido que parar la clase un momento para atraer la atención de mis aterrorizados alumnos, que habían visto la puerta abrirse por un golpe de viento. Una vez, entre bromas, invité a Michael Jackson a ayudarme en un ejercicio; me advirtieron -¡PLABOOOO, NOOOO!, ¡MUY PELIGROSOOO!- Con los años lo he comprendiendo un poco mejor y hoy me gustaría relataros lo que he aprendido:

La tradición historicista tailandesa intenta hacer creer que realmente el país proviene de un “reino” formado en 1238, el reino de Sukhotai. Sea o no sea verdad esto, lo cierto es que este es el primer reino budista en el territorio tailandés actual. Antes de la llegada del Budismo, en esta zona, todavía carente de fronteras claras y, por supuesto, de países, se tenían creencias animistas que posiblemente provinieran del oeste. El animismo tiene diferentes variantes, y la tailandesa se basa principalmente en espíritus, almas o fantasmas que se expresan desde un mundo intermedio: posterior a la vida pero anterior  al cielo o al infierno. Así pues, los tailandeses, básicamente, creen en los fantasmas. No es que por la noche sientan miedo de la oscuridad como puede pasarnos en algún momento, no; es algo cultural, está en ellos: adultos y jóvenes. Casi todos imaginan formas en la noche y muchos duermen con alguna luz encendida; una amiga incluso me comentó que en un viaje universitario, una profesora, ya en sus treinta, le suplicó dormir con ella por miedo, pero no contenta con ello dejó la luz encendida… Y, es que, más de un 85% de los tailandeses cree en lo sobrenatural, y, creo yo, que el otro 15% le tiene respeto.

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